domingo, 18 de abril de 2021

No me llames Pelo Malo


''Soy más que eso que tú piensas de mí y que crees que te hará daño. Lo que intentas que oculte no daña a nadie:

 Mi identidad, mi herencia sagrada que fluye como un río sobre mis hombros, es una bandera que llevo con orgullo, me da la fuerza para mantener mi cabeza en alto. 

Mi cabello no es ''Malo'', no hay nada en el que dañe o lastime. 

Ya lo hirieron las planchas y los químicos y sigue vivo, lo hirieron tus palabras, tu prejuicio y le costó crecer, pero ya crece sin barreras ni miedos, se acurruca en un turbante cuando tiene frío

 y baila con la brisa; entre trenzas juega y se siente feliz,

 cada día más cerca de sus ancestros.''

 

     







 Venezuela es un país en el que la cultura ''Afro'' puede verse reflejada no solo en su música y manifestaciones culturales, también es evidente en su gente. Grandes melenas se reúnen en cada esquina; pero sin embargo los arquetipos de belleza que se siguieron por muchos años, especialmente los de mi infancia, eran los de largas melenas alisadas incluso en mujeres de evidente Afrodescendencia. Se seguía esta tendencia, casi comparando a esta práctica de ''alisar el cabello'' como una norma de ''higiene'' ¡De higiene! Cosa que considero realmente absurda, pues no hay nada que fundamente tal prejuicio hacia el cabello natural de una persona.

 

     Desde que dejé mi cabello natural la percepción que tengo sobre mi imagen es mucho más saludable, ya no busco la aprobación de los demás para sentirme bella o amada, y con esto no intento descalificar a hombres y mujeres que todavía alisan sus melenas, creo fielmente que todo proceso de cambio lleva tiempo y que no es fácil desprenderse de los patrones que la sociedad nos ha hecho creer como ciertos. Es un camino largo y duro, muchas veces he escuchado comentarios como: ''Y no te piensas peinar'' O ''Si cae un piojo ahí se pierde''. Y NO DAN RISA. Realmente creo que como sociedad debemos dejar de escondernos en la sátira hueca para lastimar al otro.

 

     Hace ya un par de años se me cerraron varias puertas, para concretar alquileres de habitación, en la ciudad que resido por ya más de 6 años, Caracas. Algunas no funcionaron por poca seriedad de los dueños, otras por acoso y luego, discriminación que ahora reconozco de tipo racial, en ese momento sólo me llené de una fuerte rabia, me sentí perdida, rechazada y sin lugar en el mundo. Después de tanto buscar, de estar más de un año sin empleo, intentaba como fuese regresar a mi trabajo; el arte, las tablas y la música, y lo que se veía como un buen lugar se convirtió en otro mal recuerdo.

     

      Era una casa bien arreglada en un buen sitio de Caracas, con fácil acceso al metro y excelentes referencias, al llegar una mujer que parecía amable me atendió sin ningún signo aparente de discriminación hacia mí; pero unos días después, cuando quedamos en que haría el depósito para alquilar y me mudaría de inmediato, la mujer me trató totalmente diferente, llegué a la residencia una de las tardes acordadas, con el comprobante de pago en la mano y mi cuerpo forrado en maletas. (Pues, llegué para mudarme) y la mujer por alguna extraña razón no quiso cerrar el trato, me dijo que tenía que salir, que estaba apurada y que no podía quedarme en su casa yo sola, y que menos podría dejarme su llave, que tendría que esperarla afuera hasta que ella regresara. Yo no tenía donde esperarla, pues llegué con todas mis cosas para mudarme. Ella insistió en que no y que por mi actitud insistente no me alquilaría, que se había arrepentido. Yo seguía sin entender que pasaba, estaba muy molesta, realmente necesitaba mudarme. Yo agarré mis cosas para no insistir más, y avanzamos varios pasos hacia la tormentosa salida en un silencio insoportable que ella rompió con la frase: ''Deberías hacerte algo en ese cabello, se ve mal'' y en ese momento entendí, yo no había hecho nada malo, esa persona sólo me dejo afuera de su casa por mi aspecto físico. Fue uno de los días más dolorosos de mi vida. Estaba tan triste y decepcionada que hasta fui víctima de un robo muy peligroso. Todavía lo pienso y me dan escalofríos en todo el cuerpo. Como un comentario puede dañar tanto. Las palabras son un arma que no sabemos utilizar.

 

    Muchos años antes, en el colegio una chica me acosó por más de una semana porque mi cabello no se veía del todo liso cuando iba a clases, ''¡Pelo e' chicha!'' me gritaba en el pasillo, aunque ella también utilizaba planchas, pero me intentaba lastimar a mí, pues sabía que esa era mi debilidad y eso es lo que he aprendido, a ser más fuerte...y sí, aún duele, a pesar de los años... pero mi Afro es mi protección y mientras sea así nadie más se atreverá a llamarnos ''los de pelo malo'' porque somos referencia mundial hasta en la industria de la moda, porque el Afro es poder y porque cada rizo al aire es una dosis de libertad.

 

 

 Poema y Texto. África Salomé. CARACAS, 2020.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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