''Soy más que eso que tú piensas de mí y que crees que
te hará daño. Lo que intentas que oculte no daña a nadie:
Mi identidad, mi
herencia sagrada que fluye como un río sobre mis hombros, es una bandera que
llevo con orgullo, me da la fuerza para mantener mi cabeza en alto.
Mi cabello
no es ''Malo'', no hay nada en el que dañe o lastime.
Ya lo hirieron las
planchas y los químicos y sigue vivo, lo hirieron tus palabras, tu prejuicio y
le costó crecer, pero ya crece sin barreras ni miedos, se acurruca en un
turbante cuando tiene frío
y baila con la brisa; entre trenzas juega y se
siente feliz,
cada día más cerca de sus ancestros.''
Venezuela es un país en el que la cultura
''Afro'' puede verse reflejada no solo en su música y manifestaciones
culturales, también es evidente en su gente. Grandes melenas se reúnen en cada
esquina; pero sin embargo los arquetipos de belleza que se siguieron por muchos
años, especialmente los de mi infancia, eran los de largas melenas alisadas
incluso en mujeres de evidente Afrodescendencia. Se seguía esta tendencia, casi
comparando a esta práctica de ''alisar el cabello'' como una norma de
''higiene'' ¡De higiene! Cosa que considero realmente absurda, pues no hay nada
que fundamente tal prejuicio hacia el cabello natural de una persona.
Desde que dejé mi cabello natural la
percepción que tengo sobre mi imagen es mucho más saludable, ya no busco la
aprobación de los demás para sentirme bella o amada, y con esto no intento
descalificar a hombres y mujeres que todavía alisan sus melenas, creo fielmente
que todo proceso de cambio lleva tiempo y que no es fácil desprenderse de los
patrones que la sociedad nos ha hecho creer como ciertos. Es un camino largo y
duro, muchas veces he escuchado comentarios como: ''Y no te piensas peinar'' O
''Si cae un piojo ahí se pierde''. Y NO DAN RISA. Realmente creo que como
sociedad debemos dejar de escondernos en la sátira hueca para lastimar al otro.
Hace ya un par de años se me cerraron varias
puertas, para concretar alquileres de habitación, en la ciudad que resido por
ya más de 6 años, Caracas. Algunas no funcionaron por poca seriedad de los
dueños, otras por acoso y luego, discriminación que ahora reconozco de tipo
racial, en ese momento sólo me llené de una fuerte rabia, me sentí perdida,
rechazada y sin lugar en el mundo. Después de tanto buscar, de estar más de un
año sin empleo, intentaba como fuese regresar a mi trabajo; el arte, las tablas
y la música, y lo que se veía como un buen lugar se convirtió en otro mal
recuerdo.
Era una casa bien arreglada en un buen sitio
de Caracas, con fácil acceso al metro y excelentes referencias, al llegar una
mujer que parecía amable me atendió sin ningún signo aparente de discriminación
hacia mí; pero unos días después, cuando quedamos en que haría el depósito para
alquilar y me mudaría de inmediato, la mujer me trató totalmente diferente,
llegué a la residencia una de las tardes acordadas, con el comprobante de pago
en la mano y mi cuerpo forrado en maletas. (Pues, llegué para mudarme) y la
mujer por alguna extraña razón no quiso cerrar el trato, me dijo que tenía que
salir, que estaba apurada y que no podía quedarme en su casa yo sola, y que
menos podría dejarme su llave, que tendría que esperarla afuera hasta que ella
regresara. Yo no tenía donde esperarla, pues llegué con todas mis cosas para
mudarme. Ella insistió en que no y que por mi actitud insistente no me
alquilaría, que se había arrepentido. Yo seguía sin entender que pasaba, estaba
muy molesta, realmente necesitaba mudarme. Yo agarré mis cosas para no insistir
más, y avanzamos varios pasos hacia la tormentosa salida en un silencio
insoportable que ella rompió con la frase: ''Deberías hacerte algo en ese
cabello, se ve mal'' y en ese momento entendí, yo no había hecho nada malo, esa
persona sólo me dejo afuera de su casa por mi aspecto físico. Fue uno de los
días más dolorosos de mi vida. Estaba tan triste y decepcionada que hasta fui
víctima de un robo muy peligroso. Todavía lo pienso y me dan escalofríos en
todo el cuerpo. Como un comentario puede dañar tanto. Las palabras son un arma
que no sabemos utilizar.
Muchos años antes, en el colegio una chica me
acosó por más de una semana porque mi cabello no se veía del todo liso cuando
iba a clases, ''¡Pelo e' chicha!'' me gritaba en el pasillo, aunque ella
también utilizaba planchas, pero me intentaba lastimar a mí, pues sabía que esa
era mi debilidad y eso es lo que he aprendido, a ser más fuerte...y sí, aún
duele, a pesar de los años... pero mi Afro es mi protección y mientras sea así
nadie más se atreverá a llamarnos ''los de pelo malo'' porque somos referencia
mundial hasta en la industria de la moda, porque el Afro es poder y porque cada
rizo al aire es una dosis de libertad.
Poema y Texto. África Salomé. CARACAS, 2020.