miércoles, 21 de abril de 2021

La Furia de la Pantera


 

¡Fuerte! Resuena en las calles,

el grito de la Pantera,

 se levanta luego de estar dormida muchos años,

 abre su boca y sus dientes;

afilados colmillos asomándose,

pero su grito es su gran armamento.

 

Se ha liberado del peso de los grilletes,

antorchas, sogas y balas,

finalmente de agujas malvadas,

 que la ven como a un conejillo de indias,

dejando al resto del mundo morir.

 

Son los del poder, que no buscan la cura,

 prefieren asfixiar panteras,

 dejarlas sin aire...

 para ocultar su verdad oscura.


 ¡La pantera se levanta!

 Ruge fuerte desde el lugar que de este mundo es la cuna.

 Nunca más dormirá la pantera, nunca más.


África Salomé, CARACAS, VENEZUELA,2020.

 

Fotografía. Leo Sequera.


domingo, 18 de abril de 2021

No me llames Pelo Malo


''Soy más que eso que tú piensas de mí y que crees que te hará daño. Lo que intentas que oculte no daña a nadie:

 Mi identidad, mi herencia sagrada que fluye como un río sobre mis hombros, es una bandera que llevo con orgullo, me da la fuerza para mantener mi cabeza en alto. 

Mi cabello no es ''Malo'', no hay nada en el que dañe o lastime. 

Ya lo hirieron las planchas y los químicos y sigue vivo, lo hirieron tus palabras, tu prejuicio y le costó crecer, pero ya crece sin barreras ni miedos, se acurruca en un turbante cuando tiene frío

 y baila con la brisa; entre trenzas juega y se siente feliz,

 cada día más cerca de sus ancestros.''

 

     







 Venezuela es un país en el que la cultura ''Afro'' puede verse reflejada no solo en su música y manifestaciones culturales, también es evidente en su gente. Grandes melenas se reúnen en cada esquina; pero sin embargo los arquetipos de belleza que se siguieron por muchos años, especialmente los de mi infancia, eran los de largas melenas alisadas incluso en mujeres de evidente Afrodescendencia. Se seguía esta tendencia, casi comparando a esta práctica de ''alisar el cabello'' como una norma de ''higiene'' ¡De higiene! Cosa que considero realmente absurda, pues no hay nada que fundamente tal prejuicio hacia el cabello natural de una persona.

 

     Desde que dejé mi cabello natural la percepción que tengo sobre mi imagen es mucho más saludable, ya no busco la aprobación de los demás para sentirme bella o amada, y con esto no intento descalificar a hombres y mujeres que todavía alisan sus melenas, creo fielmente que todo proceso de cambio lleva tiempo y que no es fácil desprenderse de los patrones que la sociedad nos ha hecho creer como ciertos. Es un camino largo y duro, muchas veces he escuchado comentarios como: ''Y no te piensas peinar'' O ''Si cae un piojo ahí se pierde''. Y NO DAN RISA. Realmente creo que como sociedad debemos dejar de escondernos en la sátira hueca para lastimar al otro.

 

     Hace ya un par de años se me cerraron varias puertas, para concretar alquileres de habitación, en la ciudad que resido por ya más de 6 años, Caracas. Algunas no funcionaron por poca seriedad de los dueños, otras por acoso y luego, discriminación que ahora reconozco de tipo racial, en ese momento sólo me llené de una fuerte rabia, me sentí perdida, rechazada y sin lugar en el mundo. Después de tanto buscar, de estar más de un año sin empleo, intentaba como fuese regresar a mi trabajo; el arte, las tablas y la música, y lo que se veía como un buen lugar se convirtió en otro mal recuerdo.

     

      Era una casa bien arreglada en un buen sitio de Caracas, con fácil acceso al metro y excelentes referencias, al llegar una mujer que parecía amable me atendió sin ningún signo aparente de discriminación hacia mí; pero unos días después, cuando quedamos en que haría el depósito para alquilar y me mudaría de inmediato, la mujer me trató totalmente diferente, llegué a la residencia una de las tardes acordadas, con el comprobante de pago en la mano y mi cuerpo forrado en maletas. (Pues, llegué para mudarme) y la mujer por alguna extraña razón no quiso cerrar el trato, me dijo que tenía que salir, que estaba apurada y que no podía quedarme en su casa yo sola, y que menos podría dejarme su llave, que tendría que esperarla afuera hasta que ella regresara. Yo no tenía donde esperarla, pues llegué con todas mis cosas para mudarme. Ella insistió en que no y que por mi actitud insistente no me alquilaría, que se había arrepentido. Yo seguía sin entender que pasaba, estaba muy molesta, realmente necesitaba mudarme. Yo agarré mis cosas para no insistir más, y avanzamos varios pasos hacia la tormentosa salida en un silencio insoportable que ella rompió con la frase: ''Deberías hacerte algo en ese cabello, se ve mal'' y en ese momento entendí, yo no había hecho nada malo, esa persona sólo me dejo afuera de su casa por mi aspecto físico. Fue uno de los días más dolorosos de mi vida. Estaba tan triste y decepcionada que hasta fui víctima de un robo muy peligroso. Todavía lo pienso y me dan escalofríos en todo el cuerpo. Como un comentario puede dañar tanto. Las palabras son un arma que no sabemos utilizar.

 

    Muchos años antes, en el colegio una chica me acosó por más de una semana porque mi cabello no se veía del todo liso cuando iba a clases, ''¡Pelo e' chicha!'' me gritaba en el pasillo, aunque ella también utilizaba planchas, pero me intentaba lastimar a mí, pues sabía que esa era mi debilidad y eso es lo que he aprendido, a ser más fuerte...y sí, aún duele, a pesar de los años... pero mi Afro es mi protección y mientras sea así nadie más se atreverá a llamarnos ''los de pelo malo'' porque somos referencia mundial hasta en la industria de la moda, porque el Afro es poder y porque cada rizo al aire es una dosis de libertad.

 

 

 Poema y Texto. África Salomé. CARACAS, 2020.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 13 de abril de 2021

"Afrosexual."

 


Históricamente las mujeres y hombres con marcadas características físicas Afrodescendientes han sido objeto de "hipersexualización" en la literatura, el cine, la televisión, la música y la industria de la moda; desde figuras como "Naomi Campbell" y "Tyra Banks", mujeres transgresoras que en su momento cambiaron muchos paradigmas hasta finalmente tener una reina UNIVERSAL Africana a finales de la no tan pasada década y sentir un gran orgullo.

Los cambios se están viendo y me llena de fe en la humanidad, ahora que mucho parece estar perdido; pero a pesar del sentimiento de esperanza, quedan en el aire muchas cosas que me llaman fuertemente la atención, y una de ellas es cómo a través del tiempo, se ha puesto por encima y como "Objeto sexual" a las mujeres a toda costa y en todo ámbito, incluso cuando es menos que apropiado hacerlo y aquí, en esta denuncia, resalta la mujer negra, en este desagradable aspecto de la sociedad. Nos han segregado para ser solo un objeto para el placer ajeno, como una esclavitud moderna y sin grilletes. Desde las pronunciadas curvas, la musculatura, los labios, hasta el imponente cabello y los estilos que ancestralmente nos representan; pero un dato más importante y menos mencionado es la fuerza con la que las mujeres negras en nuestra sociedad occidental se han hecho frente al machismo para decir "Yo puedo, yo también siento placer". La primera vez en la historia de la música afroamericana que se utilizó el término "Rock" como metáfora alusiva al sexo, fue en voz de mujer, y sí, fue también en voz de negra... Muy bien lo repetía desde el vientre y con el alma la madre del << Rock And Roll>> "Sister” Rosetta Tharpe en su éxito <<Rock me, Rock me baby!>> El rock tiene rostro negro y de mujer, no importa lo que te han hecho creer.

 

 Años más tarde, durante el movimiento por los derechos civiles de la comunidad Afroamericana en estados unidos, se alborotaron las Panteras Negras y un puño por la igualdad llenaba las calles y aceras; Martin Luther King Jr. tenía un sueño y las voces de Aretha Franklin, Etta James y Tina Turner comenzaron a impactar al mundo... Y mucho antes, <<Lady Day>> Billie Holiday, con su llanto interno, sacudía las noches clandestinas en Nueva York y el cine conoció a su Carmen de Ébano en la piel de Dorothy Dandridge. Pero... ¿qué pasaba detrás de toda esa imagen de poder femenino? Símbolos fuertemente sexuales y no objetos, como ellas mismas dieron a entender con su arte. Pues, el mito de la música afroamericana es inmenso, hay cantidad de películas y documentales para ver y aún más para leer, pero lo más esencial y que no se debe olvidar, es la realidad con la que luchaban cada día, los hombres y mujeres de raza negra, orgullosos de sus raíces y preparados para cambiar el mundo y esa realidad me duele incluso ahora.

Estas mujeres que admiro, a través de su talento y sensualidad lograron expresar su ideal de libertad. Superaron barreras que parecían inalcanzables; Las incomparables piernas de Tina y su energía arrasadora, el registro y el poder de "Aretha" para exigir "RESPETO", Cada "Fruto extraño" que lloró "Billie” en el camino para convertirse en la voz más dramática del Jazz y "Dorothy" con su impactante mirada llena de misterio y su <<Carmen Jones>> cambiando para siempre la historia del cine.

Aún queda mucho por hacer ¿Y tú? ¿Cómo usarías tu realidad como herramienta para transformar al mundo?


África Salomé. CARACAS, VENEZUELA,2020.



Fotografía. Leo Sequera.


La Historia De Un Nombre

 Nací con la bendición de un nombre ancestral, marca sabiamente heredada por la mente de mis padres y aunque parezca absurdo, en pleno siglo XXI, que una niña de piel morena y cabello Afro, pueda sufrir de discriminación racial, en un país del Caribe, que respira mar y fuego. Pues, sí, es posible. Tardé años en reconocerme Afro con todo lo que implica serlo. En la escuela lo que nos enseñan sobre mestizaje es muy limitado; muy blanco y negro. Se da a entender a una raza como superior y casi "Divina" y a los negros como simples esclavos; los indígenas pasan casi desapercibidos se les pinta como seres sin criterio a punto de ser rescatados por la raza "superior", y con esto no intento establecerme en una posición política ¡No! Por ahí no van los tiros. Lo que quiero es dejar bien clara una de las tantas raíces del problema racial que tanto miedo nos da asumir como latinos.

En mi infancia se puede decir que en teoría fui una niña feliz, con esa inocencia tan sublime que caracteriza a los primeros años. Recuerdo con cariño que mis travesuras hacían estragos por donde pisaba, era realmente "tremenda" como decimos en mi país; mi gran melena rizada era uno de mis sellos de encanto y una pequeña pesadilla para que mi madre lograra peinarla cada mañana antes de ir a la escuela, tanto que en ocasiones mi padre tenía que ayudarla para lograrlo. Y aquí comienzan las preguntas... ¿Por qué al llegar al colegio observaba a otras niñas con sus doradas cabelleras al viento y porqué yo tenía que peinar la mía? Preguntas así me llegaban muy seguido a la mente y comencé a observar cada día mi entorno... Maestras, alumnas de otros grados, y sí, ¡es verdad! Existía cierto control general para que las niñas llevaran peinados a la escuela (Supuestamente para mantener controlada a la plaga de los piojos) Pero por qué se sentía un énfasis diferente hacia aquellos cuyos cabellos era muy "largos para un Varón", cómo le ocurrió a mi hermano  o hacia una niña de abundantes rizos como los míos. No fue suficiente con la autoridad de dudosa moral de cada colegio al que asistía, sino que también llegó el mensaje de odio a los niños y aquí es donde se pone realmente feo.

 

Llamarme África y no ser de piel tan oscura como para ser considerada negra en mi país, sino más bien "Morenita" como me llamaban ciertas maestras, me hacía una candidata no tan afortunada para el primer lugar en la carrera de insultos y Bullying, y yo que no reconocía mis raíces fui cayendo en un espiral de dolor. La niña risueña se fue... los largos rizos se marchitaron; dañé mi cabello con productos químicos e instrumentos de "belleza" que nos oprimen y llevan a querer buscar aquello que físicamente no tenemos; comencé a odiar mi imagen, no entendía mi piel, mis rasgos, que no eran ni tan negros, ni tan europeos, era una mezcla bastante inusual: Labios, nariz, ojos, cabello... Todo era diferente a lo que veía en la televisión o en el cine y cuando salía una negra y me decían: "Mira es África La Africana" ¡Yo sentía que era realmente algo malo! No entendía ya en ese punto quien era yo. Ahora miro al pasado y después de tanto daño puedo reconocerme, a través de mi espejo sanador: El Teatro, de la música que es la voz de mi alma y del cine que me hizo mirarme de cerca. Poco a poco, fui recolectando experiencias que me llenaron de amor y ahora soy "la negra" como me dicen de cariño mis amigos, y lo admito ser "África, La Negra" es lo más bonito y lo que más me llena de orgullo cada día.


África Salomé. CARACAS VENEZUELA 2020.



Fotografía. Leo Sequera.



 


La Furia de la Pantera

  ¡Fuerte! Resuena en las calles, el grito de la Pantera,  s e levanta luego de estar dormida muchos años,  a bre su boca y sus di...